Según señala la licenciada Natasha Herrera, consultora para el área de tabaco, alcohol y otras drogas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Venezuela, con el aumento del consumo de cigarrillos comenzaron a aparecer de manera frecuentes enfermedades que antes eran raras como el cáncer de pulmón, boca y laringe. Por esta razón Richart Doll fue el primero que comenzó a estudiar y analizar toda la relación clínica existente entre el consumo de tabaco y la aparición de estas enfermedades.
La licenciada Melina Herrera, coordinadora del Programa Nacional Antitabáquico de MPPS señala que son muchas las patologías causadas por el cigarrillo y que de no tomarse en cuenta para el 2030 va a ser la primera causa de muertes en el mundo, aproximadamente 10.000 millones de personas morirán anualmente a causa de las enfermedades relacionadas al tabaco.
Entre las enfermedades asociadas al consumo de tabaco, expuestas en El Manual de Contraloría Social para la Prevención y Control del Tabaquismo están: Cáncer de pulmón, cuello uterino, próstata, lengua, boca, faringe. Además de cuadros depresivos, hipertensión, insuficiencias cardiaca y enfermedades del corazón, cerebro vasculares, oculares y de la piel.
La licenciada Natasha Herrera agrega que en un principio se pensó que sólo el fumador primario o activo era quien padecía todas las consecuencias del consumo del tabaco. Pero posteriormente comenzaron a tener cáncer de pulmón y otras patologías asociadas al consumo de tabaco personas no fumadoras que convivían 8 horas o más, en espacios con fumadores (hogar, trabajo).
Añade que la contaminación no es sólo para quien inhala la corriente primaria o humo primario, sino para quien inhala la corriente segundaria o el humo que sale del cigarrillo mezclado con el que deja salir el fumador. El humo secundario (al igual que el primario) está determinado con cancerígeno de tipo A; es tan contamínate como el humo primario, o incluso más, porque estar expuesto durante ocho o diez horas a esta contaminación puede ser peor que fumar diez o veinte cigarrillos diarios.
Con relación a esto tenemos el caso de Gabriella de Santolo, estudiante de comunicación social en la UCV, quién comparte ambientes con fumadores (su padre y su hermana mayor), esto ha afectado su salud haciéndola tomar conciencia del daño que le propicia esta expuesta al humo de tabaco y procura alejarse cuando alguien fuma a su lado. Gabriella cuenta: “…yo convivo mucho con mi hermana, y cuando salimos en el carro, respiro todo lo malo que ella bota a través del humo. No sólo se está matando ella, si no que me está matando a mí también. Recientemente fui a un medico internista por problemas de salud y al ver la placa de mis pulmones dijo que yo tenía pulmones de fumador activo”.
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